El Blog de Vivien Mattei

Un espacio para compartir

El callejón de la denuncia — marzo 31, 2018
La huella — febrero 9, 2018

La huella

Dejaste a tu paso rastro de tristeza.

Dañabas su fruto mientras disfrutabas.

Defendiste la afrenta con tus mentiras.

Y volviste al terreno buscando aun mas.

Heroico y triunfal te erguías sobre otros.

Tu paso demoledor no miraba consecuencias.

Usaste encantos para doblegar su ternura.

Mas su ofrenda mancillabas con tus ofensas.

El juicio vendrá tarde o temprano.

Enfrentarás la tristeza que has cosechado.

Mas solo te salva de caer en desgracia,

Aprender que el amor no se desperdicia.

Noche Vieja — diciembre 31, 2017

Noche Vieja


Que es el calendario sino una forma de esquematizar nuestra vida en sociedad. Que son los rituales sino una manera de jugar a sentirnos parte de algo que consideramos mas grande que nosotros. Que es el tiempo sino una ilusión en nuestra existencia.

Celebrar el cierre de un ciclo del planeta alrededor del Sol. Celebrar que podemos imaginar que cerramos la puerta del pasado y abrimos un incierto futuro. De que podemos borrar y comenzar una nueva cuenta.
Todos podemos anticipar lo que será este año si tan solo nos detenemos a mirar las huellas de los pasados. Que hemos aprendido? En qué hemos crecido? Cuánto nos queda por recorrer? Que seguimos repitiendo a pesar de las resoluciones?
Si miras las predicciones astrológicas verás que todas están escritas en un mar de palabras de infinitas posibilidades. A la larga, lo que importa es lo que hagas por el bien común. Si cada uno se lo propone, y por supuesto, lo hace, tendremos el mejor año de nuestra existencia en este planeta.
Siempre una buena noche — diciembre 24, 2017

Siempre una buena noche

Era en la calle Tricoche. La casa ya no existe. Dos ancianos y mi tia Celeste que los cuidaba. La casa de madera alquilada, ya muy deteriorada, tenia un balcón con balaustres. La sala terminaba en un pequeño mediopunto seguido por el pasillo que conectaba los tres dormitorios y el amplio comedor donde nos esperaba la abuela en su inseparable sillón. Chirreaba el piso cubierto con linóleo, según corríamos por lo que nos parecía un largo camino hasta encontrarnos los viejos.

El abuelo había ido temprano, a pie, a la Plaza del Mercado a comprar las golosinas típicas, que ahora ofrendaba a la familia sobre la inmensa y vieja mesa, con mantel de hule floreado, repleta de nueces, avellanas, dátiles, dulces, queso de bola, panas y lerenes.

También nos había comprado estrellitas, que solo nos dejaban prender en el balcón o la acera por miedo a que una chispa incendiara la vieja estructura. De vez en cuando, un puñado de niños pobres pasaba por la calle y se detenían a cantar villancicos a cambio de unas monedas.

En la tarde, anticipando la Noche Buena, comenzaba la espera del entonces poco frecuente peregrinaje de los parientes que vivían en San Juan. En esos tiempos bajaban a Ponce por la Piquiña, algunos en carro público, en una tortuosa travesía de mas de tres horas, apiñados en un auto repleto de ansiedades.

La mas esperada por los mas pequeños era la prima Irma, una fea solterona de sabrá Dios cuantos años, que era el alma de la fiesta. Sandunguera, alegre, gritona, cariñosa. Era mi imagen de la Navidad, muy por encima de Santa Claus. Murió sola y deprimida años después… y con ella un pedazo de nuestro ritual familiar.

Era la época en que los abuelos unían la familia, cual núcleo poderoso y ceremonioso. La Noche Buena y la Noche Vieja no eran negociables. Había que estar allí. Los tíos, primos, sobrinos, nietos… Si alguno tenía planes, como los católicos que no se perdían la Misa del Gallo, tendrían que cumplir con la familia antes que con el Señor.

La reunión no era obligada, pero todos sabíamos que teníamos que estar. Lo queríamos. Lo necesitábamos. Esos rituales nos formaron. Y sin saberlo, aprendíamos del Amor, la solidaridad, la diversidad. No eran valores impuestos, sino vividos, apreciados y aprendidos.

Y así iban llegando por filtración, los Colón Fazzi, los Lopez-Cepero, los Pérez Colón, los de La Loza, el Tío Bertito y Titi Blanca con sus respectivas familias, Titi Estela y su inseparable Vega, un don que siempre vestía como dictador latinoamericano, con su traje blanco y sombrero. Y entonces… los míos, los Mattei Colón. Los Mattei de Yauco celebraban más el Día de Reyes. Pero la Noche Buena, era de los Colón Toscano.

Que muchas buenas noches viví de niña! Los dos abuelos murieron en Navidades. Sus velorios fueron las últimas reuniones familiares en la vieja casa que recuerdo. Pero cada Noche Buena vuela mi espíritu a la casona de la Tricoche. Y escucho los aguinaldos de los nenes de La Cantera, y siento el centelleo de las estrellitas y el revoloteo del los primos y la alegría de la prima Irma y su emblemático “Happy New Year” amenizado con un estridente ziquitraque.

Apenas existen fotos de esa época. No había vídeos ni redes sociales para compartir públicamente esos recuerdos. Bastaba con una mente y un corazón que sabían atesorar y recordar los buenos momentos.

Hoy, alejados en la distancia y en las preocupaciones, en las ideologías y religiones, acercados por la tecnología, con los abuelos y tíos ausentes, con la vieja casa destruida, dejemos que la imaginación nos devuelva la inocencia y el compartir sin otro regalo que el amor familiar, que era lo que verdaderamente hacia de esta una Buena Noche.

Feliz Navidad!

Diario de María — diciembre 9, 2017

Diario de María

Nota: Durante las primeras dos semanas luego de pasar el Huracán María por Puerto Rico, estuve escribiendo este relato para mi hija María Isabel, quien estudia fuera de la Isla. Aunque es un relato íntimo, con protagonistas familiares y amigos, hoy lo comparto como crónica de una experiencia inusual e inolvidable.

Septiembre 20: Son las 9:30 de la noche del miércoles. No se cuando pueda contarte de esta experiencia. No tenemos idea de cuando recuperemos el servicio de AT&T. Wifi es impensable por el momento.

En la madrugada de hoy, a las 3:00 am, se fue la luz y comenzaron en Ponce las primeras ráfagas huracanadas. Al poco tiempo colapsó en la Isla el sistema de telefonía móvil e Internet. Ya desde el martes en la noche se sentían vientos fuertes en San Juan y área Este y lo último que recuerdo de las redes sociales eran las bromas y memes típicos de la nerviosidad que ya se sentía en el país.

María entró su ojo a la Isla cerca de las 6:00 am de hoy, por un punto cercano al Mar de la Tranquilidad. Salió cerca de Arecibo como a las 3:00 pm. Todavía a esta hora se sienten aquí ráfagas de tormenta. Durante todo el día sentimos los vientos huracanados de forma sostenida. Era como tener un jet despegando al lado o un tren de alta velocidad pasando sin fin por la marquesina.

La madrugada la pasamos en la cama, escuchando radio y velando cómo se comportaba el ventanal de cristal a nuestro lado. Yaris estuvo maullando toda la noche. Al amanecer nos movimos abajo para desayunar. Los vientos movían todo alrededor. El árbol viejo de atrás se cayó. El flamboyán del vecino fue podado inmisericordemente. Un plato de satélite recorría toda la calle del frente. Afortunadamente, nuestra casa resistió muy bien.

En todo el día hemos estado incomunicados. Hasta las emisoras de radio se fueron rajando una a una. La sensación ahora es como la de “El barco”, jejeje, buscas en el cuadrante y solo escuchas una que otra emisora de Venezuela, nada en PR. A nadie le funcionan los celulares, nadie tiene luz, ahora tampoco agua. No hubo oportunidad de los shows de reporteros en la lluvia como con Irma. Aquí apenas comenzó el viento a soplar, toda las comunicaciones colapsaron.

La gente está tranquila y solidaria, pero aturdida, a la espera de saber qué ha pasado más allá de su propio vecindario. Ahora mismo no hay salida del barrio. Árboles, postes y cables caídos interrumpen el tránsito. No he podido comunicarme con la casa de Mami. Carlos trató de salir temprano de Los Caobos, en auto y en bicicleta y no pudo.

Es un panorama apocalíptico y todavía ni imaginamos lo que ha pasado en el resto de la Isla. Los vientos no han permitido un reconocimiento de las áreas mas afectadas pero dicen, lo poco que se pudo escuchar por radio, que hubo áreas en el Norte que las olas y la marejada alcanzaron casi 40 pues de altura. Todos los ríos desde Loiza hasta Arecibo se salieron de sus cauces. La gente llamaba a las emisoras buscando saber de sus familiares pues no hay comunicación de ningún otro tipo, ni por carretera ni por teléfono.

Me imagino lo preocupados que están tu y tus compañeros. Si hubieras llamado al teléfono de mami, a lo mejor hubiera funcionado, pues esos son los únicos que a veces logran comunicar. Si llego allá mañana, intento llamarte.

He monitoreado las gatas y he pasado ratitos con ellas. Yaris es la única histérica y desesperada. Espero mañana poder soltarlas. Todo depende si bajan los vientos y la lluvia.

Mientras te escribo, acostada en mi cama, escucho afuera las ráfagas del rabo del huracán. Que bueno que allá se salvaron de esto. Tomará mucho tiempo volver acá a la normalidad. Nosotros estamos bien, tranquilos y preparados. No deja de preocuparnos el país.

Confío que tengamos pronto servicio de Internet y teléfono. Agua y luz, sabemos que demorará. Ni idea de cuánto.

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Septiembre 21: Equinoccio de Otoño

Quince minutos para las seis. El radio hoy jueves no prenderá automáticamente, como de costumbre. La noche fue fresca. A lo lejos, se veían las tormentas de rayos según se alejaba María. Nunca se escucharon truenos, solo los flashes esporádicos, como si nos tomara fotos.

No hay viento y ya comienza el presagio de un día caluroso, aunque todavía no hay rastro de amanecer. Hay un gran silencio, que solo lo interrumpe el gotereo del recuerdo de la lluvia de ayer sobre el zinc de la marquesina. Ah… y también el persistente bip-bip-bip de una batería de back up en una casa vecina, presumo deshabitada, pues ya resulta insoportable.

Nada de señal en los celulares. El baño con un chorrito helado de anoche, sería el último en la ducha en sabrá Dios cuanto tiempo. De la luz, ni hablar.

Cuando aclare, soltaré las gatas. Ya su olorcito comienza a poner inquieto a tu padre que anoche prefirió dormir en el sofá. Limpiaré tu cuarto, que espero no volver a necesitar como refugio en largo tiempo.

No podré pegar manguera, así que a escobazo limpio, barreré paredes y pisos que han quedado impregnados de partes de hojas, arrancadas con furia por Maria. Acomodaré las plantas y otras cosas del exterior. Jugaré a que la cosa se va normalizando.

Buscaré la forma de llegar a casa de Mami. Será justo relevar a Sandy. A saber si las muchachas podrán regresar a atenderla esta semana. Las rutas deben seguir complicadas. Y seguimos sin comunicación.

Ya son la seis. Sonó la alarma de la batería del radio. Hora de levantarse en días de trabajo. Pero hoy no habrá, al menos en la universidad. Comienza a escucharse algo de tránsito en la avenida a lo lejos. Miro por la ventana y al Este se ve un intento de sol entre nubes anaranjadas.

Voy a prender el radio de batería a ver si conecto con algo de la civilización más allá de la calle. Nada. Ninguna emisora se escucha, ni AM ni FM. No se si será por cansancio, falta de energía eléctrica o porque María arrasó con las torres de transmisión. No se si es solo en Ponce. No se nada y eso comienza a desesperarme. Ayer Carlos conectó su televisor a una batería y no pudo encontrar señal de tv tampoco. No te digo, la sensación es como estar en “El barco”, pero sin los jamoncitos.

Oh, escucho a lo lejos un trueno. El primero de la tormenta. Espero no sea anunciando más lluvia. Sigue inmensamente nublado. Los perros del barrio se escuchan nerviosos. Creo que me levantaré a hacer café.

Once y media. Fue una mañana tensa. Tu papá estaba difícil. Él dice que la que se puso difícil fui yo.

En fin, aproveché su primer intento de llegar a la galería para sacar las gatas y limpiar. Fue complicado. Aparte de que llevo media coja par de semanas por un tobillo lesionado, las gatas se negaban a salir del cuarto. Una de ellas se cagó en el piso, fuera de la arena y por eso la peste que tenía grave a tu padre.

A mama Charlene la llevé empujada, literalmente acostada, con una escoba hasta la escalera. No quería pararse y me gruñía. Sonata se me acostó en un escalón y no se quería mover. Yaris se escondió bajo la escalera y apenas pude sacarla medio minuto antes de que tu padre regresara.

En medio de la epopeya, se disparó un mega aguacero con viento y se me inundo medio baño y tuve que volver a cerrar tus ventanas. Ellas estaban en brote con la idea de salir de la casa. Pero logré “normalizar” la situación justo antes de que llegara tu padre, aunque a él le sigue oliendo a gato todo. Luego me di cuenta que en el proceso, una se había orinado en la sala. Con MUCHO disimulo lo limpié. Tu cuarto ya está limpio. Yo por poco muero de stress.

Mientras, el viaje de tu padre al pueblo se malogró pues todavía no había paso. Aproveché para improvisar un pastelón de papa a la sartén. Invité a Carlos que estaba sin cocina de gas y sin mujer. Me dice que al fin logró ayer en la tarde llegar a casa de Mami. Todo bien allá. Esperando que Sandy regrese a su casa para yo atender a mami en la tarde y mañana. No creo que sea necesario quedarme.

Aquí llegó el agua temprano. Todavía sin señal. A media mañana comenzó Penchi a transmitir por WAPA Radio. Se escucha muy mal en Ponce pero al menos tenemos noticias sobre otros puntos de la Isla.

La lluvia paró. El viento también. Sigue nublado pero parece que ya todo se debe aclarar para mañana. Te puedes imaginar que estoy como tecata por no poder ver los mapas del tiempo.

Una brigada de vecinos se ha tirado a la calle a cortar los árboles caídos y despejar las áreas. Mucha solidaridad y buen ánimo. Hace un rato salió tu padre en un segundo intento al pueblo. A ver que cuenta.

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Septiembre 22, viernes, 11:00 am: Ya comienza a perderse la cuenta del día que es. Ayer en la tarde vino a casa Sandy y mientras le servía almuerzo, me contó que la pasaron bien en Villa Grillasca, pero me describió lo aterrador del panorama allá afuera.

Par de horas más tarde lo pude corroborar cuando tu papá me trajo a casa de mami, donde estoy desde ayer. El By Pass está en condiciones que dan ganas de llorar. Los árboles en el suelo. Solo hay paso en un carril, que se está usando en ambas direcciones y en ocasiones hay que desviarse para esquivar ramas y cables.

Haydee vino a trabajar desde medio día de ayer y hoy la espero de nuevo en breve. De Ani no hemos sabido. Aquí no hay ni agua ni luz. Mami tranquila y anoche durmió como lirón, pero cuidarla en estas condiciones se va complicando.

No hay fecha para inicio de clases ni de escuelas ni universidades. Los semestres se extenderán hasta Dios sabe cuando. Recintos como UPR Río Piedras, están devastados. El presidente de la Inter casi se ataca a llorar en una entrevista de radio.

Seguimos sin teléfono en más del 75% de la isla y lo poco que funciona, está intermitente. El doppler del servicio meteorológico se lo voló el viento. Anoche llovió copiosamente y con tormentas eléctricas. Ahora acaba de salir el primer rayo de sol que aprovecho para cargar el radio de emergencia que me llegó de Amazon justo antes de esta debacle. Lo había encargado luego de Irma.

Apenas dormí anoche, escuchando a la única emisora en la cual voluntarios periodistas se iban relevando cuando el cansancio los vencía. Las llamadas de gente en el área Metro eran desesperadas tratando de tener idea de las condiciones y familiares en el resto de la Isla. Puertos y aeropuertos están inoperantes. Algunos que tienen servicios de internet o se han comunicado con familiares en Estados Unidos han alertado algo según lo cubren las emisoras allá.

En la calle el tránsito está normal. La gente no se queda quieta aunque hay toque de queda. Esta mañana Pipo me trajo pan caliente y estuvimos un rato conversando. Estoy ahora en el balcón de mami cogiendo algo de fresco. A lo lejos, se ven las nubes de lluvia que avisan que esto aún no ha terminado.

Más tarde regresaré a casa en tu guaguita.

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Septiembre 23 Día del Grito de Lares, 7:30 pm

Otro día más sin poderme comunicar contigo. Solo espero que a esta altura te hayas podido comunicar con Jay o algunos de los pocos amigos del área Metro que tengan señal. O tal vez en CNN tengas ya una idea de la caótica situación en que nos ha dejado tu tocaya.

Acá en la familia estamos bien y bregando. Ayer pasó por aquí Mauricio para ponerse a las órdenes y preguntar por ti. Las comunidades se han unido. Aunque nos mantenemos escuchando radio, no hay noticias del Oeste más allá de Yauco, para donde no hay paso, ni más allá de Aguadilla por el Norte.

Ya comenzó a llegar el agua, pero la presión no llega a la segunda planta. Nos vamos acostumbrando a la oscuridad nocturna y al agua a temperatura natural. Tus gatas muy bien. Hoy hizo tremendo día soleado, super caluroso, al menos para Ponce. En la montaña ha seguido lloviendo por momentos.

Hay una emergencia en el área de Quebradillas e Isabela, donde están desalojando a sobre 8 mil personas porque se ha quebrado la represa de Guajataca y se espera reviente en cualquier momento. Frente a Kasalta en Ocean Park, el agua subió como 5 pies y todavía no ha bajado. Hay situaciones bien críticas en algunas regiones. Hay sobre 11 mil personas refugiadas y sobre 400 mascotas, eso solo en los refugios del gobierno. Muchos, muchos, han perdido todo. Por esa parte, nuestra familia ha sido muy afortunada.

A veces pienso que esto es una razón más por la que estudias fuera. Si estuvieras acá, sabrá Dios como te hubiera afectado el semestre. No se tiene idea de cuando se normalicen las universidades.

Hoy aprovechamos lo último salvable en la nevera así que preparé un tremendo desayuno y luego almuerzo que compartimos con Carlos y Sandy. Luego tu padre se fue a andar hasta la galería y por allá lo pasó muy bien pues hay bastantes locales abiertos como si nada. Hasta cocacola con hielo tomó.

Yo por mi parte, luego de cocinar me fui con Sandy a chequear a Mami y dar vueltas en la guagua de tu padre para coger fresco. El techo del baño de atrás de casa de Mami colapsó y ya hablamos con Wiche para que lo arregle en la semana. Visitamos a Eric y Cristy, que dentro de las incomodidades de andar sin luz, están bien.

Aquí las crisis están en las mega filas para farmacias, comprar hielo, pero sobretodo, gasolina. Filas de más de 100 autos, gente esperando tres y cuatro horas para comprar combustibles. Sin embargo, no hay otras limitaciones, por ejemplo, Econo está funcionando normal. Literalmente puedo comprar carnes a diario y cocinar, o comer en su cafetería.

En el vueltón que di con Sandy, fuimos a casa de Lizzy y nos asustamos pues no había nadie. Nos tranquilizó que el guardia nos dijo que pudieron trasladar en ambulancia a titi Meli en la mañana a un home con todas las facilidades. Eso es un gran alivio para Lizzy.

Aquí estoy ahora escuchando radio en el patio, con un tiki prendido, gatas alrededor y tu padre adentro de su estudio dibujando. Tranquilos.

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Septiembre 25, 9:00 am Ayer no te escribí, no por falta de tiempo, que ahora me sobra, sino por falta de ánimo. Pasé prácticamente todo el día escuchando radio en la mesita que moví al laundry, único lugar donde hace un poco de fresco y a las gatas parece gustarle que yo esté cerca.

Si puedo decirte que tu padre y yo hemos estado desayunando de lujo. Ayer fue gazpacho y hoy chorizos con tostadas y ensalada de aguacate. Claro, con buen café colado.

Aquí sigo escuchando a Penchi y nos da esperanza escuchar que ya algunos pocos lugares comienzan a tener servicio limitado de telefonía o data. Se espera que hoy instalen células de emergencia de AT&T en unos cinco lugares en la Isla. Espero que en los próximos días tengamos comunicaciones.

En San Juan abrieron un par de hotspots y hay gente viajando de toda la isla para poderse comunicar. Gente que gasta gasolina y viaja cuatro y seis horas de ida para eso. Impensable!

Probablemente ya tu has visto más que yo del desastre, pues me dicen que la tv internacional lo ha cubierto. Acá solo lo imagino según lo describen en la radio. Ya eso es suficientemente terrorífico.

La gente sigue en las filas de gasolineras, algunos que se quedan pasando la noche por no perder el turno si se acaba. Al menos ya están supliendo en los camiones con mayor frecuencia. La Ave Hostos está cerrada y controlada por la Policía ante el caos frente a la hielera.

Ya se van normalizando algunas otras cosas de rutina pero realmente todos hablan de una “nueva realidad” para PR. Realmente me alegro que no estés aquí y esto no interrumpa tu rutina. Del único que no sabemos es de Nandito pues Villalba sigue incomunicada, no hay paso.

Por una parte, es una gran lección que nos obligará a valorizar aquellas cosas que desperdiciamos, como la salud, el combustible, los alimentos, la electricidad, el agua, los vecinos, la solidaridad. Las prioridades han cambiado drásticamente. Algunos está desesperados, pero en nuestro barrio, todo está tranquilo.

Ayer volví a guardar tu guagua en casa de mami para que esté segura. La había sacado para regresar a casa luego de la noche que pasé con Mami. Nos vamos acostumbrando. El agua va y viene pero todavía no llega al segundo piso. En la galería hay y allá todo está bien.

Algunos se asombran de noticias de robos, atracos y uno que otro asesinato. Pero la realidad es que no está peor que lo usual.

Ayer también pude ordenar los medicamentos de mami y los recojo esta tarde. Haydee la está cuidando todo el día. No deja de ser incomodo todo esto, pero, al menos para nosotros, tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas.

Te estoy escribiendo en el Ipad pero probablemente lo primero que tendré será servicios de mensajería en el Iphone, para enviarte solo un par de palabras para que estés mas tranquila. Esta crónica, que me sirve de terapia para sentir que hablo contigo, espero podértela enviar para finales de semana.

7:45 pm Hoy puedo acostarme más tranquila después de haberme podido comunicar contigo. Luego de irme de casa de mami, llegó allá Sandy, luego Pipo, Gaby y Oscar, que regresaban de la Guarina, y además pasaron Gary, Sharon y Cepe que bajaban en bicicleta desde WPAB. Yo estuve en la emisora con ellos un rato, y también vi a tu madrina que pasó el huracán sola con Tuto en la casa en La Yuca. Están locos, pero están bien, aunque ella algo deprimida.

Todo el mundo super contento que hubiera logrado comunicarme contigo, sobretodo tu padre, Sandy y Sharon. Mañana trataré de volverte a llamar.

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Septiembre 30, sábado 5:00 pm. Se nos fue el mes. Desesperante el tratar de comunicarme contigo, escuchar tu voz y que tu a mi no. Ayer de madrugada se activaron los celulares. Fue una gran alegría que poco duró. A veces registra señal uno y el otro no. Aunque tengan señal, no sirven de mucho. Sacar una llamada es toda una epopeya y no hay servicio de data. El teléfono de casa de mami funciona a veces. Así que seguiremos esperando.

Por ser fin de mes, y que llevamos semana y media en esto, algunos comienzan a desesperarse. La mayoría que cobra en depósito directo, no puede acceder a sus fondos pues los bancos siguen cerrados, con pocas ATHs disponible y filas interminables. La comida solo se consigue con cash. Los supermercados comienzan a mostrar cierta escasez en algunos productos. Las empresas han ajustado horarios de servicio para ahorrar diesel de las plantas. Todavía hay gente incomunicada en barrios de la montaña.

Todavía no sabemos cuando retomamos el semestre académico. Hoy no habían ni siquiera emisoras en el aire para saber un poco de que está pasando más allá del barrio. Amaneció bien nublado y no había manera de obtener un informe del tiempo. Es como vivir en un limbo. Me alegro tanto que no tuvieras que pasar por esto.

Mañana volveré a tratar de llamarte.

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Octubre 6, 8:00 pm Ya voy cerrando este diario a los 16 días de María, viendo televisión en aire acondicionado en nuestra cama. La gritería en la calle cerca de las 6 de la tarde, anunciaba que la energía eléctrica había regresado a nuestra calle. No tenemos servicio de Internet en la casa pero el servicio de Direct TV funciona muy bien. El servicio de AT&T va y viene.

Ya se van normalizando más nuestras vidas diarias. El martes, día de mi cumpleaños, luego de hablar contigo, me bañé y vestí y salí a hacer gestiones. Pude comprar agua en la hielera y luego gasolina sin hacer fila. Si tuve que hacer una de hora y media en la ATH.

Luego fui a casa de Mami y allí, con Pipo, que va a verla todos los días, con tu padre, que llegó y con Sandy que me tenía un surprise, me cantaron y soplé velita.

Ayer cociné el banquete que te mostré y hoy fui con el corillo a comer pizza y tomar cervezas frías. No puedo quejarme de mi semana. Hoy también nos reunieron en la Inter y el martes comenzamos en las oficinas, el 16 de octubre las clases.

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Octubre 8, 7:15 am. Domingo, a 18 días de María y 24 horas nuevas sin energía eléctrica. El bloque del frente tiene, así que al menos Sandy disfruta de agua fría y aire acondicionado.

La noche de anoche fue larga. Acostarse a las 7 y levantarse a las 11 pensando que son las 4 am. Hoy no quiero levantarme. Esta rutina comienza a cansarme.

Ayer cenamos super rico en La Casita del Chef. Fuimos temprano pues antes de caer la noche hay que estar en casa, no por toque de queda, sino por seguridad. Las noches se han vuelto peligrosas por muchas razones.

Los cambios de temperatura también hay que vigilarlos pues es necesario no enfermarse. El otoño nos arropó de un día para otro. Sin árboles, los días son muy calurosos pero las madrugadas ya empiezan a ser frescas. Ha llovido mucho en estos días, sobre todo para la montaña.

Hoy, atenderé a mami a medio día para luego subir a San Germán. Estoy en negación con eso y me da mucha ansiedad lo que pueda encontrarme allí. Después de todo, en los otros lugares familiares no hemos tenido daños significativos y eso me daba tranquilidad.

Pero la realidad hay que enfrentarla. Oigo allá en el balcón que Nandito acaba de llegar. Debo levantarme y preparar café. Anoche tu padre no durmió muy bien. Yo tuve una que otra pesadilla. Ya esta semana, cuando comience el trabajo, supongo que la rutina ayudará a manejar esto mejor. Pero será un semestre inusual.

6:50 pm Ya te conté de tu casita y te estoy enviando fotos. Al regresar a las 2:00 pm a Ponce, teníamos luz. La cosa va mejorando. Espero poder enviarte este diario pronto.

Empujando el carro cuesta arriba — noviembre 15, 2017

Empujando el carro cuesta arriba

Por cada persona irresponsable, los demás deben asumir la carga. Esa carga tan pesada que muchos sentimos cada día, que nos agobia, que nos atrasa, es una carga que bien distribuida resultaría llevadera.

Por cada persona enferma a consecuencia de no ser cuidadosa con su alimentación o estilos de vida.

Por cada persona que, teniendo la oportunidad, prefiere ser ignorante.

Por cada uno de los que se acomodan con el opresor o fanáticamente cree sin cuestionar.

Por aquellos que manipulan las circunstancias para su propio beneficio.

Por cada persona que desperdicia sus recursos en vez de compartirlos.

Por cada cual que se enriquece con el esfuerzo ajeno.

Por aquellos que vives confiados en su razón y no dan espacio para aprender de la experiencia ajena.

Por los que promueven una fe que no modelan con sus actitudes y comportamientos.

Por las personas que se recuestan de otros sin asumir un rol protagónico en sus propias vidas.

Por esos estamos así, porque resultan el lastre que atrasa la evolución de nuestra sociedad.

Uno a uno deberán aprender, muchas veces arrastrándonos a sus abismos en el proceso. Porque tenemos que cargarlos. Porque no parte de nuestras vidas. Porque en el intento, crecemos todos.

Torbellino — noviembre 11, 2017

Torbellino

El paso del huracán no me afectó. Me preparé bien. Pensé en todo, hice un plan y nos ajustamos a las circunstancias. Pero lo que me tiene muy mal es el huracán que ha llegado luego, el que ha revolcado los corajes, incertidumbres, ganserías, fanatismos, odio contra el otro.

El periodo de armonía y solidaridad de muchos se fue opacando en el cansancio ante una sociedad convulsa, frustrada con razón pero sin herremientas verdaderas para levantarse erguida. Me siento arrastrada a ese remolino de coraje, de impotencia, de ver los que quieren retomar la normalidad dañada que disfrutaban por décadas.

La oportunidad se nos escapa de las manos y seguimos repitiendo los viejos mantras y lemas trillados. Basta de los “tu puedes”. No, no podemos así, cada uno por su parte. O nos organizamos en la base o los de arriba nos aplastan. Seguimos en el salón abriendo ojos y jamaqueando conciencias. Seguimos asumiendo responsabilidades, un día a la vez, hasta que aprendamos la Ley de Causa y Efecto.

Levantar la conciencia — noviembre 1, 2017

Levantar la conciencia

Es frustrante ver tanto lema positivo y actividades para animar a la gente, y tan poca discusión seria en muchos de los medios sobre lo que han sido las causas del desastre.

Mire, el desastre no lo causó María. Seamos realistas. No podemos seguir negando nuestra condición de colonizados, no solo a nivel político sino a nivel psicológico. Hay que reinventar el país, pero primero tenemos que educarnos y reinventarnos nosotros, pues la sociedad parte del individuo y mientras no asumamos responsabilidades propias y colectiva, y sigamos esperando el maná del cielo (los billetes del gringo) no vamos a salir del caos.

El “Puerto Rico se levanta” es una distracción si no va acompañado de acciones concretas de cambio, no solo de donativos y paleativos temporeros. Puerto Rico tiene que levantarse en conciencia. Si claro, hay que remediar los daños inmediatos y alimentar a la gente, eso es fundamental. Pero mientras eso ocurre, hay que abrir los ojos a lo que historicamente nos ha traido a este momento.

La energía renovable, la planificación responsable, la salud preventiva, la agricultura sostenible, la educación liberadora, la independencia económica, la transparencia en la administración pública, la fiscalización de la prensa, la politica educada, son solo una lista para empezar a reconstruir la conciencia y el país.

Dejemos a un lado la ignorancia, la propaganda, la politiquería y el fanatismo religioso. Si no lo hacemos, no hay grua que nos enderece.

Peh’e Maruca — octubre 26, 2017

Peh’e Maruca

En días recientes, las redes sociales que debaten la imprudencia de un contrato de restauración del servicio de energía eléctrica en Puerto Rico, tras el paso del Huracán María, han resucitado una frase popular que no escuchaba desde joven. “Eso huele a peh’e Maruca” ronda Twitter y Facebook, para dramatizar la corrupción del contrato de la Autoridad de Energía Eléctrica con la novel corporación Whitefish, cuyo nombre deriva de la localidad en Montana, su sede. 

El “peje” con que identifican la frase es utilizado como una distorsión de la palabra pez, que a su vez se asocia con algo mal oliente cuando se descompone y, por supuesto, con la traducción literal del nombre de la empresa: pez blanco. Muchos se estarán preguntando cuál es ese pez maruca que resulta tan apestoso. 

Pues, le contaré que probablemente el origen tiene base en mi ciudad natal, Ponce. De niña, cuando me llevaban al cine Rívoli en la esquina de la Sol y la León, o cuando paseaba por el Teatro La Perla o la Plaza de las Delicias, era común encontrarnos con uno de esos personajes típicos como lo era Cocó y Uvita. Este en particular vendía dulces que cargaba en una batea amarrada al cuello, y tenía la particularidad de andar siempre descalzo.

Maruca era su apodo. Tenía una habilidad particular para cortar siluetas de sus clientes en papel de construcción. Era simpático, moreno, robusto, de poco hablar y con pies enormes y callosos por tanto andar sin conocer zapato. Los enormes pies de Maruca se presumían apestosos, aunque yo no recuerdo que tuviera algún olor desagradable. Así que era típico escuchar a algún ponceño usar metafóricamente los pies del simpático vendedor ambulante para referirse a algo literalmente con olor desagradable, o con algún asunto de características objetables, como puede ser el pillaje y la corrupción.

Maruca fue inmortalizado en el Album Histórico de Ponce publicado en los 60s por el empresario Fortuño pero más conocido aún por su representación pictórica en el famoso mural Las tradiciones ponceñas de Epifanio Irizarry, que por muchos años estuvo en el pabellón del entonces nuevo parque de bombas, frente a La Perla, y hoy engalana el vestíbulo de una oficina municipal en el también histórico edificio Moscoso, al lado de la Casa Alcaldía.

Sean pies o pescados apestosos, igual nuestra tradición nos ofrece un lenguaje metafórico para conversar sobre la falta de ética y legalidad tan tristemente común en nuestros tiempos. Pero no olvidemos a nuestra gente humilde, marginada y trabajadora, como lo fue nuestro gran Maruca y como lo son cientos de miles que hoy son víctimas del tumbe del Peje Blanco.


Foto: Detalle del mural de Epifanio Irizarry. Tomada en directo por la autora.

María Maestra — octubre 15, 2017

María Maestra

Aprendiendo…

Que somos un país tropical en ruta de huracanes y que el cambio climático es una realidad que nos compete.

Que las verdaderas redes sociales son aquellas con las que podemos contar aun sin la tecnología.

Que hay que conservar la salud con buenos estilos de vida para una vejez saludable y fuerte, para combatir la adversidad.

Que hay que cultivar amistades para la solidaridad comunitaria.

Que se puede vivir con mucho menos consumo de alimento, gasolina, agua y electricidad.

Que una cisterna y sistema para recoger agua de lluvia es necesaria.

Que se puede romper la rutina, vivir despeinado y descartar la agenda de prioridades laborales de ser necesario.

Que la energía solar en cada casa es nuestro paso al futuro.

Que los permisos de construcción logrados irresponsablemente tienen consecuencias graves y costosas.

Que no podemos depender del gobierno, por lo que debemos insistir en su reducción significativa.

Que un huerto casero y árboles frutales en la comunidad nos pueden alimentar.

Que hay agendas para beneficiarse de la crisis tanto en los matones de barrio como en los encorbatados de la empresa y el gobierno.

Que hay pobreza, desigualdad e injusticia invisibles para muchos.

Que hay que hacer fila con paciencia para lograr objetivos más útiles y necesarios que disfrutar una atracción de varios minutos en un parque de diversiones.

Que hay países independientes que han aprendido a levantarse de desastres sin depender de Estados Unidos.

Que hay gente buena dispuesta a ayudar desinteresadamente en cada rincón del país.

Que pagar en efectivo ayuda a planificar mejor la compra.

Que la comunicación mueve al mundo.

Que puede ser peor y hay que aprender y prepararse.

Que sabemos más de lo que creíamos y podemos más de lo que intentamos.

Continuamos…